Sandra Sierra: YA NO TENGO MIEDO.

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Un poco de mí…

Mi nombre es Sandra Sierra, tengo 35 años, y tres hijos, dos niñas y un niño, soy analista de seguridad, vivo para servir, me encanta pasear, contemplar una linda montaña y la naturaleza, y todo el esplendor de la creatividad de Dios. Mi comida favorita es el sándwich con jalapeños y salsita de ajo. Sueño con ver a mi familia siempre unida y a los pies de Cristo, que mis hijos sean personas de bien, siempre en los caminos de Dios. Mi anhelo es que Dios me de vida y sabiduría para ayudar a las personas que están a mi alrededor y que los corazones duros cambien con Su Poder.
El proyecto Cecofa ha llegado a mi vida como una gran oportunidad de aprendizaje dándome herramientas prácticas, bases sólidas, ideas frescas y claras, contundentes y actualizadas, y así mismo enseñándome a aplicar la Justicia Restaurativa tanto en la vida personal, familiar y por supuesto ministerial, para el mejoramiento de las relaciones interpersonales y la comunicación.  La retroalimentación en cada clase, su dinamismo y sobretodo el gran mensaje de cada taller, me sumerge en un mar de ideas que no dudó en poner en práctica en mi familia y escenario de trabajo, debido a que los temas abordados son la cruda realidad del diario vivir de muchas personas.

El sector donde desarrollo mi ministerio es en INVICALI, ubicado al oriente de Cali en el sector del distrito de Agua Blanca, con un 95% de población afro descendiente, con altos niveles de violencia urbana e intrafamiliar, baja escolaridad, problemática de pandillas, drogas, delincuencia común, embarazos a temprana edad, desintegración de las familias, falta de valores y amor, entre otros. Allí nace la célula de niños/as de Invicali con 120 niños/as de todas las edades desde 1 a 16 años. Nos reunimos cada sábado con un solo objetivo, conocer que hay otra opción de vida y esa es en Cristo Jesús; escuchamos alabanzas, oramos por nuestras necesidades, aprendemos sobre la Palabra de Dios, tomamos un refrigerio, y nos vamos llenos de Palabra y Amor, con la ilusión de que pronto llegará sábado otra vez para volvernos a encontrar. Esto sucede hace 4 años.

Mi grupo es el de las niñas adolescentes, aproximadamente 25, debo confesar que cuando me delegaron esta tarea me dio susto pero de inmediato entendí que si Dios me puso allí es porque era Su Voluntad, y que Él me daría la dirección y sobre todo que cosas buenas saldrían de Invicali. Y es así, como ahora ya no tengo 2 hijas solamente, sino 27.

A Dios agradezco el darme la oportunidad de compartir y sobretodo de aprender en CECOFA, para seguir convirtiéndome en un instrumento y poder ayudar la comunidad que me rodea que tanta necesidad tiene

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Comentario (1)

  • Sandra Sierra| octubre 17, 2017

    Realmente toda la gloria es para DIOS

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